domingo, 16 de diciembre de 2012

Capítulo 5, primera parte.~

La sala de espera estaba vacía, tan solo había dos personas sentadas en los sillones azules.

Amy cogía de la mano a Nico, que estaba sentado a su lado. Estaba muy nerviosa, después de todo lo ocurrido no sabía que pensar, que hacer o que decir. Simplemente esperaba ansiosa a saber algo sobre el muchacho.

La puerta blanca que observaban se abrió y casi inconscientemente Amy se levantó del sillón.

-¿Sabes algo?- le preguntó a su compañero.

-No estamos seguros de que sobreviva- dijo en un susurro.

Amy sintió que los ojos se les llenaban de lágrimas y que el corazón le daba un vuelco.

-Es solo una sobredosis, no puede morir- replicó mientras Nico se colocaba a su lado.

-Por lo que creemos alguien le echó droga en la bebida, droga muy fuerte.

Amy se quedó de piedra. ¿Quién sería capaz de hacer algo así? Y entonces se le vino a la cabeza unas palabras. “Estaba tan tranquilo aquí con sus amigos y entonces se cayó hacia atrás y sus amigos se largaron corriendo.”

Salió a correr a la calle, dejando en la sala a Nico y al médico boquiabiertos. No necesitó mirar hacia atrás para saber que Nico la seguía. Cuando consiguió cruzar la puerta lo vio.

No pudo seguir, necesitaba hacer algo pero no podía con él allí. Se derrumbó sobre sus rodillas dejándose caer en el suelo y hundió su cara en sus manos.

-¡Amy!- le gritó Mike pero ella ni siquiera lo miró, no podía mirarle a los ojos.

Escuchó los pasos que se acercaban a ella y entonces sintió que le fallaba todo; tenía que salvar a el chico, tenía que arreglar las cosas con Mike o por lo menos hablar con él y tenía que asegurarse que Nico no quisiera algo más que una amistad.

Los nervios y el estrés pudieron con ella. No pudo hacer otra cosa, se dejó caer al suelo y cuando oyó un segundo grito llamándola por su nombre sintió como alguien- no estaba segura si era Mike o Nico- se inclinaba junto a ella y la cogía en brazos.

-¿Mike?- consiguió susurrar.

-Estoy aquí, pequeña- contestó él y le besó la mejilla cariñosamente.

Confió en que Mike no dejaría que le ocurriera nada. Dejó de pensar y sin darse cuenta se quedó inconsciente.

~ # ~

-Eh, Nico, basta ya. No voy a permitir más esto- dijo Mike.

-¿Qué no vas a permitir? ¿Que me preocupe por ella?- contestó Nico.

Mike calló un segundo pero luego volvió al ataque.

-¿Qué pretendes?- le preguntó.

-Mira Mike, yo la quiero y no dejaría que nada malo le pasase. Aquí se queda la conversación, ¿está bien?- se reclinó en la silla.

Mike no contestó pero se quedó mirándolo desconfiado. No se fiaba de él ni un pelo. Creía que tenía algo que ver con Coral y con lo que había pasado.

El médico salió por segunda vez en muy poco tiempo, alertando a Mike que fue el primero en levantarse del asiento.

-¿Qué le ha pasado?- preguntó.

-A sufrido un ataque, pero ya está estabilizada- contestó el médico.

Mike suspiró de puro alivio y vio que Nico estaba a su lado.

-¿Podemos entrar?- preguntó Nico,

-De uno en uno, por favor.

-Entraré yo primero- se anticipó Mike.

Nico asintió vencido y se sentó en una de las sillas a esperar.

~ # ~

Su cuerpo yacía en la cama, inmóvil. Era difícil decir si estaba dormida o solo descansaba con los ojos cerrados.

Se acercó hasta la cama y se sentó en un sillón a su lado. Acarició su frente, lo que hizo que sus ojos se entreabrieran. Estaba despierta.

-Pequeña- le susurró al oído.- ¿Te encuentras bien?

Ella lo miró con sus ojos azules y le asintió levemente con la cabeza. Cerró de nuevo los ojos y abrió la boca para hablar, pero la volvió a cerrar.

-¿Quieres decirme algo?

Cuando abrió de nuevo los ojos pudo distinguir una lágrima.

-¿Qué te ocurre?- insistió.

-¿Qué... haces aquí?- dijo tartamudeando y tan bajo que no supo si la había oído.

-Fui a buscarte y entonces vi que salías del hospital y que caías al suelo. No pensaba dejar que te ocurriera nada.

-¿Y... esa...?- No podía hablar bien, tartamudeaba sin parar.

-¿Te refieres a Carol?- contestó inquieto.- No es lo que crees.

-¿Y qué es?- dijo esta vez más fuerte y claro.

 -Tendremos tiempo de hablarlo. Te lo explicaré en cuanto estés mejor.

Un silencio ocupó la habitación. Mike seguía acariciándole la frente y Amy con los ojos cerrados.

-¿Quieres ver a Nico?- preguntó después de unos minutos en silencio.

-Por favor.

Le besó la frente con ternura y se alejó de ella, no sin antes girarse y observarla de nuevo.

Era bella hasta cuando estaba enferma. Quizá era porque él la veía así, o porque simplemente lo era.

Salió de la habitación e indicó con un gesto a Nico que entrara.

~ # ~

-¿Estás bien?- volvió a oír Amy, pero esta vez de alguien diferente.

-Sí, estoy bien, Nico.

Se acercó y tomó el lugar que hacía un momento había ocupado Mike.

-Siento todo esto en serio...

-Shh- lo mandó a callar ella.- Tú no tienes culpa.

-Pero...

Esta vez no necesitó que ella lo mandara a callar, lo hizo solo. No podía decirle lo de Carol, ni que sabía quien era aquel chico que se debatía entre la vida y la muerte en la habitación contigua.

-Ya te he dicho que no te preocupes, estoy bien- sonrió.

-Vale.

Adiós tema de conversación, ¿de qué hablar? Lo más importante era que ella se encontraba bien, pero entonces una pregunta voló por su mente.

-Mike estaba allí, ¿lo llamaste?

-No- contestó-, pero me alegra que esté aquí después de todo.

-¿Por qué?

-No estoy muy segura, sinceramente.- Hizo una pausa para tomar aire.- Supongo que es porque eso significa que se preocupa por mí y que quería arreglar las cosas, ¿no?

Nico agachó la cabeza. No le había gustado su respuesta en absoluto.

-Supongo.